ALETEIA
lunes, 24 de junio de 2013
lunes, 17 de junio de 2013
18 de junio,día de Alianza
Tres veces Admirable,
benigna y poderosa,
espiritualmente me postro ante tu
imagen
en unión con todos los
consagrados a ti,
que están dispuesto
a morir por tu reino
Queremos reflejarnos en tu
imagen
y volver a sellar nuestra Alianza
de Amor.
A nosotros, tus instrumentos,
en todo aseméjanos a ti,
Y en todas partes por nosotros
construye tu Reino de
Schoenstatt.
(Hacia el Padre. P. José Kentenich nro 179-180)
miércoles, 5 de junio de 2013
El 5 de junio de 1949, el P. Kentenich procede a la Coronación de la Santísima Virgen, en el Santuario Cenáculo de Bellavista
Con
la coronación de la Mater, concluye el triduo de tres fechas importantes en el año 1949
20
de mayo, Bendición del Santuario Cenáculo de Bellavista
31
de mayo, Tercer hito del Movimiento de Schoenstatt
5
de junio, Coronación de la Mater en el Santuario Cenáculo de Bellavista.
PLÁTICA DE CORONACIÓN 5 DE JUNIO
DE 1949
SANTUARIO CENÁCULO DE BELLAVISTA.
PADRE JOSÉ KENTENICH.
El 5 de
junio el P. Kentenich procede a la Coronación de la Santísima Virgen, en el
Santuario de Bellavista:
“¡ Querida Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt! En nombre de nuestra pequeña familia y en nombre de toda la Familia de Schoenstatt, te entrego una corona. Tú sabes lo que esto significa. Lo hago en nombre de todos aquellos que, alguna vez, encuentren el camino a este Santuario, de todos aquellos que, en algún lugar y de alguna manera, acojan cálidamente la palabra Schoenstatt”
“¡ Querida Madre y Reina tres veces Admirable de Schoenstatt! En nombre de nuestra pequeña familia y en nombre de toda la Familia de Schoenstatt, te entrego una corona. Tú sabes lo que esto significa. Lo hago en nombre de todos aquellos que, alguna vez, encuentren el camino a este Santuario, de todos aquellos que, en algún lugar y de alguna manera, acojan cálidamente la palabra Schoenstatt”
El sentido más hondo de la
coronación es expresar que somos perfectamente consciente de nuestra
dependencia de María Santísima. La coronación es a la vez profundización y
renovación de nuestra Alianza de Amor.
Por una parte, con la coronación
nosotros expresamos nuestra perfecta conciencia de que dependemos de la
Mater Ter Admirabilis y por otra, el
coronar a María Santísima, ella nos regala una perfecta conciencia de
responsabilidad
¡Nosotros somos quienes la
coronamos! ¿Qué significa esto? Con la coronación le estamos diciendo a la Santísima Virgen :
dependemos enteramente de ti… pero tu asumes la plena responsabilidad por el
Cenáculo, por la venida del Espíritu Santo, por la acción eficaz del Espíritu
Santo desde este pequeño Santuario.
El pueblo de Chile ha tomado
partido por el hombre nuevo tal como resplandece en la imagen de María
Inmaculada, sobre la cumbre del cerro ¿Quién formará y educará según este ideal
de la inmaculada? Lo hará. Aquí, en el valle la Santísima Virgen ,
la gran educadora del pueblo chileno.
No se trata que ella arregle aquí
o allá un poco las cosas, lo que todavía se puede arreglar. No se trata que
sólo actué un poco. ¡No¡ María interviene en forma extraordinaria y única: Ella
debe desplegar aquí todo su poder.
¿Creen ustedes realmente que
María Santísima desplegará todo el poder intercesor que tiene ante el Espíritu
Santo? Si en nosotros no alienta esa fe, nuestra obra será en gran medida una
obra puramente humana… y en los tiempos que corren las obras humanas se
desploman.
Por la coronación nos reconocemos
totalmente dependiente de nuestra compañera en la Alianza como lo expresa la
oración de consagración. Le entregamos a ella la última responsabilidad y, consciente
de ser instrumento, consciente de nuestra misión, con valentía y tranquilidad
lunes, 6 de mayo de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Regina Coeli Santuario Cenáculo de Bellavista. Tercer Domingo de Pascua. 14 de abril 2013
REGINA COELI
Durante el tiempo pascual, en lugar del Ángelus,
se dice el Regina coeli:
V. Reina del cielo,
alégrate.
R. Aleluya.
R. Aleluya.
V. Porque el Señor, a
quien mereciste llevar.
R. Aleluya.
R. Aleluya.
V. Ha resucitado, como lo
había dicho.
R. Aleluya.
R. Aleluya.
V. Ruega al Señor por
nosotros.
R. Aleluya.
R. Aleluya.
V. Goza y alégrate,
Virgen María. Aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Oremos:R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. Regína coeli,
laetáre.
R. Allelúja.
R. Allelúja.
V. Quia quem meruísti
portáre.
R. Allelúja.
R. Allelúja.
V. Resurréxit, sicut
dixit.
R. Allelúja.
R. Allelúja.
V. Ora pro nobis Deum.
R. Allelúja.
R. Allelúja.
V. Gaude et laetáre,
Virgo María. Allelúja.
R. Quia surréxit Dóminus vere. Allelúja.
Orémus: R. Quia surréxit Dóminus vere. Allelúja.
Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi mundum laetificáre dignátus es: praesta quaésumus ut per ejus Genitrícem Vírginem Maríam perpétuae capiámus gáudia vitae. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.
Regina coeli del papa Francisco. Tercer domingo de Pascua
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!:
Querría detenerme
brevemente en la página de los Hechos de los
Apóstoles que se lee
en la Liturgia de este tercer domingo de Pascua. Este texto refiere que la
primera predicación de los apóstoles en Jerusalén llenó la ciudad de la noticia
de que Jesús verdaderamente había resucitado, según las Escrituras, y era el
Mesías anunciado por los profetas. Los sumos sacerdotes y los jefes de la
ciudad trataron de truncar nada más nacer a la comunidad de los creyentes en
Cristo e hicieron apresar a los apóstoles, ordenándoles que no enseñaran más en
su nombre. Pero Pedro y los otros Once respondieron: "Hay que obedecer a
Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús…
lo ha elevado a su derecha como cabeza y salvador… Y de estos hechos somos testigos nosotros y el Espíritu Santo" (Hechos 5,29-32).
Entonces hicieron flagelar a los apóstoles y les ordenaron de nuevo que no
hablaran más en el nombre de Jesús. Y ellos se fueron, como dice la Escritura,
"contentos de haber sido juzgados dignos de sufrir ultrajes en el nombre
de Jesús" (v. 41).
Yo me pregunto: ¿dónde
encontraban los primeros discípulos la fuerza para este testimonio suyo? No
solo: de dónde les venían la alegría y el coraje del anuncio, a pesar de los
obstáculos y los malos tratos? No olvidemos que los apóstoles eran personas
sencillas, no eran escribas, doctores de la ley, ni pertenecientes a la clase
sacerdotal. ¿Cómo pudieron, con sus límites y perseguidos por las autoridades,
llenar Jerusalén con su enseñanza (cfr Hechos 5,28)? Está claro que solo la presencia con
ellos del Señor Resucitado y la acción del Espíritu Santo pueden explicar este
hecho. El Señor que estaba con ellos y el Espíritu que les impulsaba a la
predicación explican este hecho extraordinario. Su fe se basaba en una
experiencia tan fuerte y personal de Cristo muerto y resucitado, que no tenían
miedo de nada ni de nadie, e incluso veían las persecuciones como un motivo de
honor, que les permitía seguir las huellas de Jesús y asemejarse a El,
testimoniando con la vida.
Esta historia de la
primera comunidad cristiana nos dice una cosa muy importante, que vale para la
Iglesia de todos los tiempos, también para nosotros: cuando una persona conoce
verdaderamente a Jesucristo y cree en El, experimenta su presencia en la vida y
la fuerza de su Resurrección, y no puede dejar de comunicar esta experiencia. Y
si esta persona encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como
Jesús en su Pasión: responde con el amor y con la fuerza de la verdad.
Rezando juntos el Regina Caeli, pidamos la ayuda de María Santísima para
que la Iglesia en todo el mundo anuncie con franqueza y coraje la Resurrección
del Señor y dé válido testimonio de ella con signos de amor fraterno. El amor
fraterno es el testimonio más cercano que podemos dar de que Jesús está con
nosotros vivo, que Jesús ha resucitado. Oremos en modo particular por los
cristianos que sufren persecución; en este tiempo hay tantos cristianos que
sufren persecución, tantos, tantos, en tantos países: recemos por ellos, con
amor, desde nuestro corazón. Que sientan la presencia viva y confortadora del
Señor Resucitado.
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